La Sexualidad

La sexualidad es un aspecto fundamental de la experiencia humana y se caracteriza por ser multidimensional y compleja.  Implica una interacción entre factores biológicos y no biológicos. Desde una perspectiva biológica, los estímulos y la coordinación de los sistemas endocrino, nervioso y cardiovascular son esenciales para el funcionamiento sexual3. La disminución de los niveles de ciertas hormonas, especialmente de la testosterona y del estrógeno, puede causar disfunción sexual o contribuir a ella(4).

 

La actividad sexual se puede ver también alterada por factores no biológicos como son las relaciones interpersonales, pues cada componente de la pareja aporta a la misma su propia perspectiva, sus creencias, actitudes, necesidades y reacciones5. También los factores psicológicos, sociales, económicos, culturales y religiosos pueden jugar un papel importante1. Cualquier problema en uno de estos aspectos puede tener como consecuencia la disfunción sexual.

 

La disfunción sexual femenina (DSF) se caracteriza por la presencia de alteraciones en varios de los aspectos psicológicos y fisiológicos del ciclo de respuesta sexual6. Los trastornos en el funcionamiento sexual suelen causar en las mujeres y en sus parejas un efecto emocional muy grande, pues comporta un fuerte agotamiento personal y dificultades de relación6. La DSF comprende muchas afecciones que pueden tener distintas causas. El tratamiento de la DSF tiene que estar dirigido a cada mujer en particular, adecuado para los problemas sexuales que ella está atravesando y para las causas específicas de dichos problemas7.

 

La disfunción sexual es más común entre las mujeres que entre los hombres y se calcula que afecta a un 43% de mujeres con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años8. Si bien tanto el diagnóstico como el tratamiento de la disfunción sexual masculina conocen avances importantes, todavía no se ha llegado a una buena comprensión de los mecanismos fisiológicos y psicológicos de la respuesta sexual femenina4.

Disfunción sexual femenina

Existen varios motivos por los cuales las mujeres se entregan a la actividad sexual. La motivación de algunas mujeres de cara al comportamiento sexual va más allá de la necesidad de sexo. En este sentido, el sexo puede comprender comportamientos que van desde el abrazo y los besos, pasando por la recepción de estímulos orales, hasta el coito. Entre las razones por las cuales las mujeres se entregan al sexo se incluyen9:

 

• aumentar la intimidad emocional.

 

• aumentar el bienestar (por ejemplo para sentirse menos sola, triste y tensa o para sentirse más atractiva, más poderosa y más femenina).

 

• convencer a la pareja de su atractivo.

 

• hacer las paces o acabar una discusión.

 

• encontrar un compañero para hacer algo que ella quiere.

 

• divertirse y recibir placer.

 

• quedarse embarazada.

 

• sentir pasión y lujuria.

 

Masters y Jonson definieron el ciclo de respuesta sexual femenina basándose en un completo estudio realizado en los años 60. Según el modelo de Masters y Jonson, la respuesta sexual consta de cuatro fases secuenciales: excitación, estabilidad, orgasmo y resolución. Se puede inducir a la fase de excitación mediante estímulos físicos o psicogénicos. El modelo de Masters y Johnson’s afirma que el estímulo es muy importante para que se establezca la suficiente tensión sexual que permita empezar y perpetuar el ciclo.

El modelo de Kaplan se desarrolló a finales de los años 70 y en él se afirma que la respuesta sexual consta de tres fases secuenciales: deseo, excitación y orgasmo. Según el modelo de Kaplan, la excitación y el orgasmo no se dan a menos que la persona sienta antes el deseo. El deseo se define en este caso como las sensaciones físicas que motivan a una persona a buscar o a ser receptiva ante la actividad sexual11.

 

Como ya se explicó en el módulo 1, el modelo de Basson afirma que, en muchas mujeres, el ciclo de respuesta sexual se activa llevado por el deseo de tener relaciones íntimas más que por el deseo de una liberación física y sexual4. Según este mismo modelo, los estímulos internos y externos pueden inducir a la mujer a ser receptiva ante la excitación sexual. Basson asegura que, sea cual  fuere la motivación, muchas mujeres toman conscientemente la decisión de excitarse. Esta decisión lleva a la excitación, que activa el deseo sexual. Si la estimulación continúa de forma eficaz, la excitación aumenta. El ciclo puede acabar o no en orgasmo, pero si resulta satisfactorio emocional y físicamente tanto para la mujer como para su pareja, este ciclo se puede repetir4.

 

Recuerde que en el módulo 1 decíamos que el deseo y la excitación sexual femeninos están dirigidos por complicadas interacciones entre las hormonas y las rutas del sistema nervioso. Los trastornos en uno de estos mecanismos pueden interrumpir la función sexual femenina. Varias hormonas, entre ellas la testosterona y el estrógeno, juegan un papel importante en el buen funcionamiento sexual femenino. Los trastornos en el funcionamiento sexual femenino son bastante comunes8,12 y pueden influir de forma significativa en la salud mental de la mujer y en sus relaciones íntimas.

El HSDD es la deficiencia o ausencia persistente o recurrente de fantasías y pensamientos sexuales, o del deseo de mantener una relación sexual, lo que provoca una angustia personal o dificultades interpersonales6,14. Cabe destacar la parte de la definición que comprende “angustia personal”: la mujer tiene que sufrir angustia personal o dificultades interpersonales debido a su estado. La mujer tiene que quejarse por el problema o admitir que le preocupa o bien su estado tiene que interferir en sus interacciones con otras personas.

Las mujeres que padecen HSDD suelen sentirse poco o nada motivadas para excitarse sexualmente6, 18. Existen varios factores que pueden causar o contribuir al HSDD, como se indica

más adelante4.

 

Factores que causan o contribuyen al HSDD

 

  • Factores médicos (por ejemplo, los medicamentos)

  • Factores físicos (por ejemplo, la menopausia natural o quirúrgica, las alteraciones endocrinas como la deficiencia de testosterona)

  • Factores de la relación (por ejemplo las discusiones, el enfado, la falta de confianza)

  • Factores emocionales (por ejemplo la depresión, la ansiedad, el estrés)

 

Es importante señalar que el HSDD se puede dar tanto en hombres como en mujeres6, aunque es mucho menos frecuente en ellos8. Este módulo de formación trata solamente el HSDD en las mujeres.

Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (HSDD)

Frecuencia y datos demográficos de la DSF,

incluido el HSDD

El National Health and Social Life Survey (NHSLS), llevado a cabo en 1992, proporcionó datos sobre la frecuencia de la DSF, incluido el bajo deseo sexual. El NHSLS estudió las experiencias sexuales y otras caracteríscas sociales, demográficas, de actitud y relacionadas con la salud en los adultos de Estados Unidos. El estudio se llevó a cabo con un total de 1.749 mujeres y 1.410 hombres con edades comprendidas entre los 18 y los 59 años. La disfunción sexual predominaba en las mujeres (con un 43% de incidencia) con respecto a los hombres (con un 31% de incidencia)8. Las mujeres con disfunción sexual declararon la presencia de las siguientes dificultades8:

 

• Bajo deseo sexual (con un predominio total del 22%)

 

 

Los siguientes datos varían en función de la edad del subgrupo:

 

• Falta de interés por el sexo (del 27% al 32%)

 

• Incapacidad de alcanzar el orgasmo (del 22% al 28%)

 

• Sensación de dolor durante el sexo (del 8% al 21%)

 

• Falta de placer durante el sexo (del 17% al 27%)

 

• Sensación de ansiedad ante el rendimiento sexual (del 6% al 16%)

 

• Problemas de lubricación (del 18% al 27%)

El Women’s International Survey of Health and Sexuality (WISHeS - Estudio internacional de la salud y la sexualidad femeninas) se llevó a cabo en el año 2000 y consistía en un cuestionario automanejado, realizado por correspondencia y financiado por Procter & Gamble Pharmaceuticals. En este estudio participaron casi 2.500 mujeres europeas y 2.050 mujeres estadounidenses con edades comprendidas entre los 20 y los 70 años. Se evaluaron la salud, los síntomas menopáusicos, la función sexual femenina y la angustia personal19,20.

 

Entre las mujeres europeas de entre 20 y 49 años, el predominio de HSDD fue del 16% para las mujeres con menopausia quirúrgica. El predominio entre las mujeres con edades comprendidas entre los 50 y los 70 años fue del 9% para las mujeres postmenopáusicas naturales y del 12% para las mujeres con menopausia quirúrgica19.

 

Entre la población estadounidense del estudio se observó un predominio de HSDD del 9% en mujeres postmenopáusicas naturales y del 26% en mujeres jóvenes con menopausia quirúrgica20.

Repercusión de la DSF, especialmente del HSDD

 

Los estudios muestran que el HSDD, al igual que otros problemas sexuales, puede afectar de forma significativa a la calidad de vida de la mujer, así como a  su salud emocional y a las relaciones interpersonales.

 

Calidad de vida.

Mientras que es natural llegar a la conclusión de que la calidad de vida de una mujer se verá afectada de forma negativa por el HSDD, es importante saber que los datos muestran una fuerte asociación entre la calidad de vida y el funcionamiento sexual. El estudio de 1.700 mujeres realizado en el marco del NHSLS de 1992, concluyó que en comparación con las mujeres sin problemas sexuales, aquéllas que tienen poco deseo presentan: 8

 

• una incidencia 4 veces mayor de baja satisfacción física.

 

• una incidencia 3,5 veces mayor de baja satisfacción emocional.

 

• una incidencia 2,5 veces mayor de baja felicidad general.

 

Los datos del NHSLS aparecen en la tabla 3. Como se puede ver, la correlación entre las variables de disfunción sexual y las de calidad de vida son significativas desde el punto de vista estadístico. Esto significa que las mujeres que declararon tener un problema sexual (poco deseo, un problema de excitación o dolor durante el coito) eran más proclives a tener una baja calidad de vida en el informe (satisfacción física, satisfacción emocional y felicidad general) que aquellas mujeres sin problemas sexuales. La disfunción sexual puede por tanto empeorar la calidad de vida. Es necesario estudiar si la asociación entre la calidad de vida y la disfunción sexual es casual8.

Salud emocional y relaciones interpersonales.

La DSF y la consiguiente disminución de la satisfacción sexual están asociadas a una baja autoestima22, problemas de la imagen de uno mismo, agotamiento emocional6, relaciones interpersonales pobres23, problemas matrimoniales, separación y divorcio23,24. Se han encontrado asociaciones significativas entre las categorías de la disfunción sexual propuestas por el DSM-IV, incluido el HSDD, y la poca percepción de satisfacción física y emocional8. La sensación de bienestar general también suele verse alterada entre las mujeres con DSF.  Es posible que cuando la mujer alcance la menopausia se deteriore la relación de pareja, que la mujer pierda la autoestima y que se produzca un empeoramiento en su calidad de vida23.

 

Los resultados sacados del informe WISHeS confirman que las mujeres afectadas por el HSDD sufren angustia debido a la falta de deseo sexual.

Al contrario que las mujeres con un buen nivel de deseo sexual, las mujeres con HSDD estaban mucho más expuestas a sentir emociones negativas, como por ejemplo sentirse menos femeninas o estar preocupadas por su falta de interés por el sexo. El problema que más suele preocupar a las mujeres con HSDD es el de “desilusionar a mi pareja”, dato que pone de manifiesto su miedo ante los efectos negativos que pueda tener la falta de deseo en la relación de pareja19.

Causas de la disfunción sexual femenina

 

Existen varias posibles causas de la DSF. Recuerde que el HSDD es una subcategoría de la DSF (ver Tabla 1, página 13). Un tratamiento apropiado de la DSF requiere una buena comprensión de las causas fundamentales del trastorno. Estas etiologías pueden ser físicas, psicológicas, farmacológicas o la combinación de todos estos factores. Algunos de los factores físicos o sistémicos que contribuyen a la aparición de la DSF son el desequilibrio hormonal, las intervenciones ginecológicas, la menopausia, la endometriosis, la cistitis, la enfermedad inflamatoria crónica de la pelvis, los trastornos de la tiroides, la diabetes, el embarazo y otros muchos factores.

 

Los factores psicológicos y psicosociales que contribuyen a la aparición o al agravamiento de la DSF incluyen la mala información acerca del sexo, una mala imagen de uno mismo, el estrés, la depresión aguda y/o crónica, anteriores traumas sexuales, conflictos interpersonales y las normas culturales y sociales. Algunos de los medicamentos que podrían influir en el funcionamiento sexual son ciertos antidepresivos, los antihipertensivos, los anticolinérgicos, los antihistamínicos, además del alcohol.

 

La DSF es un campo de investigación nuevo que continuará a expandirse en los próximos años. A través de la investigación que estamos llevando a cabo conoceremos más cosas sobre la disfunción sexual en las mujeres y sobre los particulares subtipos de DSF, incluyendo  las causas y los mecanismos mediante los cuales esas causas conducen a la DSF.

 

Causas físicas y sistémicas de la DSF

 

El funcionamiento sexual femenino es muy complejo y puede verse alterado si la mujer se enfrenta a ciertos cambios biológicos o bajo ciertas circunstancias médicas.

 

1. Causas cardiovasculares. Recuerde que en el módulo 1 habíamos estudiado que durante la excitación sexual y la estimulación, la sangre que circula por el área pélvica provoca la dilatación de la vulva. El flujo sanguíneo de la vagina aumenta y se produce la lubricación vaginal. Diversos trastornos del aparato circulatorio, como por ejemplo la enfermedad de la arteria coronaria, pueden causar problemas de excitación24 a menudo acompañados por HSDD6.

 

2. Causas relacionadas con el endocrino Las alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-ovario, la menopausia (médica, quirúrgica o natural) y un fallo prematuro de los ovarios son las causas principales de la DSF relacionada con el endocrino25. El desequilibrio o la disminución de las hormonas sexuales puede disminuir el deseo sexual26. La reducción de los niveles de testosterona y de estrógenos que se puede dar a medida que la mujer envejece, están asociados a la aparición de enfermedades sexuales en algunas mujeres (incluidas las mujeres sometidas a menopausia quirúrgica)23.

 

Hoy en día, las mujeres viven un tercio de sus vidas después de la menopausia28 (29). La edad media de aparición de la menopausia natural son los 51 años29 (30). Después de la menopausia, tanto la natural como la quirúrgica, los niveles de estradiol en la sangre disminuyen en un 80%23. Recuerde que en el módulo 1 estudiamos que los niveles adecuados de estrógeno ayudan a corregir la función sexual de la vagina26. Durante la menopausia, los niveles de estradiol circulantes disminuyen y las mujeres sufren cambios en la sensación genital y en el flujo sanguíneo relacionados con esta reducción4. Los síntomas más comunes de la disminución de estrógenos son: pérdida de elasticidad (atrofia) del tejido vaginal, disminución de la lubricación y dolor coital (dispareunia)26. Cuando el coito es doloroso, el deseo sexual de la mujer se puede ver reducido4.

La menopausia quirúrgica como resultado de una histerectomía con ovariectomía bilateral causa una disminución de los niveles de testosterona de la mujer del 50% aproximadamente pocos días después de la intervención. Una histerectomía con mantenimiento de los ovarios reduce los niveles de testosterona aproximadamente en un 29%30 (31). Como dijimos en el módulo 1, la disminución de los niveles de testosterona en la mujer puede conducir a una disminución del deseo.

 

3. Causas ginecológicas. A parte de la consistente disminución de estrógenos y testosterona que causan las histerectomías (con o sin extirpación de ovarios), las intervenciones ginecológicas pueden provocar en las mujeres la sensación psicológica de pérdida de feminidad. Como consecuencia, la mujer se sentirá menos sexual31 (32). El embarazo, el periodo postparto y la lactancia pueden conducir a periodos de disminución de la actividad sexual, del deseo y de la satisfacción32 (33).

 

Algunas afecciones ginecológicas como la cistitis recurrente, la vaginitis, la vulvodinia33 (34), las enfermedades de transmisión sexual34 (35), los fibromas y la endometriosis4 pueden causar molestias durante el coito. El prolapso uterino es la relajación de los ligamentos que sostienen el útero y lo descienden hasta la vagina35 (36). El prolapso uterino puede causar infección del tracto urinario e incontinencia.  La molestia, el dolor y la ansiedad que se derivan pueden afectar al funcionamiento sexual.

 

4. Causas neurógenas. Las lesiones de la médula espinal y la diabetes pueden dañar o interrumpir la inervación de los genitales femeninos imposibilitándolos para alcanzar la lubricación vaginal o el orgasmo36, 37, 38, 39, 40 (37, 38, 39, 40, 41). Otros aspectos que afectan al sistema nervioso (como por ejemplo la esclerosis múltiple) pueden aumentar el riesgo de que una mujer desarrolle la DSF40.

Causas psicológicas y culturales de la DSF

 

La comprensión de los factores psicológicos y psicosociales que contribuyen a provocar la disfunción sexual puede ayudar a descubrir el diagnóstico adecuado y preciso de la DSF41 (42).

Un historial medico y sexual completo es crucial para el estudio de los aspectos sociales, culturales, religiosos, de pareja y emocionales que puedan contribuir a la disfunción sexual en una mujer. 4

 

La falta de información sobre el sexo o la inexperiencia sexual, las normas sociales y culturales, los estereotipos y el papel sexual de los hombres y las mujeres así como una educación religiosa estricta pueden afectar a la sexualidad. Por ejemplo, una mujer que ha crecido rodeada de una tradición religiosa estricta puede manifestar sentimientos de culpabilidad o de vergüenza que le impidan experimentar placer sexual42 (43). Puede llegar a sufrir vaginismo o anorgasmia.  Es importante resaltar que no son la tradición religiosa o la creencia en sí las causas que contribuyen a la DSF, sino ciertas actitudes antisexuales transmitidas a través de la tradición religiosa43 (this is correct ref #)

 

Una experiencia de violación o de abuso sexual puede contribuir a la presencia de disfunciones sexuales. Los tipos más graves de disfunción son la aversión y el vaginismo43 (44).

 

La depresión está relacionada con las cuatro categorías de la DSF, pero en particular disminuye el deseo sexual.  Los estudios realizados a mujeres que sufren depresión muestran la relación existente entre la disminución del deseo sexual, la excitación y el orgasmo.  Las mujeres con depresión se ven afectadas también por la dispareunia y valoraciones globales negativas del funcionamiento sexual25. Algunos fármacos empleados en el tratamiento de la depresión pueden contribuir también a la DSF (véase sección II.c.).

 

Los problemas económicos pueden reducir el deseo de intimidad de la mujer o afectar negativamente a su sexualidad de otras formas (como por ejemplo, evitando el sexo por miedo a un embarazo).

 

Los factores psicológicos, psicosociales y culturales que contribuyen a la DSF son:

 

• una visión negativa de los roles de hombres y mujeres en la sociedad o una condición social negativa.

 

• preocupación por la imagen del cuerpo.

 

• preocupación por la reproducción y/o por las responsabilidades como padres

 

• un caso de abuso sexual

           

• disfunción sexual y/o dificultades en uno de los miembros de la pareja.

 

• problemas de pareja y/o insatisfacción

 

• ansiedad y/o depresión

 

• estrés o cansancio

 

Como se ha podido estudiar en el módulo 1, el cambio que experimentan las mujeres en los niveles hormonales cuando se acerca la menopausia (perimenopausia), durante la misma y también como parte natural del proceso de envejecimiento, pueden disminuir el deseo sexual y la excitación. Estos problemas pueden afectar a sus emociones. Una imagen negativa de sí misma, el sentimiento de culpabilidad y de vergüenza y la disfunción del otro componente de la pareja pueden contribuir a disminuir el deseo sexual de la mujer.4

 

La disfunción sexual está asociada a sentimientos de culpa, depresión y baja autoestima43 (this is correct ref#). Hay que considerar todos los aspectos psicológicos y culturales mencionados anteriormente para poder proceder a un diagnóstico preciso de DSF.

 

Causas farmacológicas de la DSF

 

Hay muchos fármacos que pueden causar disfunción sexual en las mujeres. Muchos de los problemas sexuales asociados a los fármacos que sufren las mujeres son la pérdida del deseo, la reducción de la lubricación vaginal o disfunciones orgásmicas.

 

Pérdida del deseo sexual.

Recuerde que en el módulo 1 estudiamos que la administración de estrógenos exógenos, como por ejemplo la terapia de sustitución con estrógenos orales, puede aumentar la producción de globulina de unión a hormonas sexuales (SHBG). Esta se une a la testosterona en el torrente sanguíneo y la inactiva. Por esta razón disminuye la testosterona biológicamente activa de la mujer (testosterona libre y libremente unida)44 (45),16,hecho que contribuye posiblemente a una pérdida del deseo sexual.

 

Los fármacos psicotrópicos incluyen los antidepresivos, los antipsicóticos y los medicamentos contra la ansiedad. Los fármacos psicotrópicos pueden reducir el deseo sexual mediante varios mecanismos que incluyen la sedación (como por ejemplo el alcohol), los efectos en los neurotransmisores periféricos o centrales y los efectos en las hormonas (como por ejemplo la prolactina)45, 46, 47 (46, 47, 48).

 

Los antidepresivos se dividen en tres categorías: los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), los inhibidores monoamínicos de oxidasa (MAOIs) y los antidepresivos tricíclicos (TCAs)48 (this is correct ref#). Está documentado el hecho de que muchos de los ISRS que están en el mercado disminuyen el deseo sexual, a menudo en relación con la dosis25. La frecuencia/incidencia varía mucho dependiendo del estudio, aunque los médicos están de acuerdo en que la frecuencia de la disfunción sexual relacionada con los antidepresivos es probablemente de un 30% a un 50% 48 (this is correct ref #).

 

La serotonina es un neurotranmisor importante. La neurotransmisión es el proceso que permite a las neuronas comunicar entre sí. Durante el proceso de neurotransmisión, las neuronas (células nerviosas) liberan un neurotransmisor que cruza las sinapsis para actuar sobre otras neuronas (postsinápticas). La recaptación es una de las formas mediante las cuales el sistema nervioso inactiva un neurotransmisor después de que haya actuado sobre las neuronas postsinápticas. La figura 1, que aparece en la página siguiente, muestra la recaptación de serotonina en la neurona que la había liberado. Los ISRS tratan la depresión inhibiendo la recaptación de serotonina. Como consecuencia de este proceso, la serotonina se queda activa en el punto de unión sináptico y afecta a la disminución del funcionamiento sexual.

 

Los niveles elevados de prolactina están asociados a la inhibición del deseo sexual48 (49). Por lo general, la dopamina aumenta el comportamiento sexual y la serotonina lo inhibe49 (this is correct ref#), 49 (50). A través de la disminución de los niveles de dopamina y el aumento de los niveles de prolactina, los ISRS pueden reducir de forma indirecta el deseo sexual25. Se están estudiando estos y otros posibles mecanismos.

Se ha descubierto que tanto los MAO como los TCA disminuyen el deseo sexual48 (this is correct ref #). Se están estudiando los mecanismos mediante los cuales estos agentes afectan al deseo en las mujeres.

 

Todos los fármacos antipsicóticos pueden tener efectos secundarios en el deseo sexual46 (this is correct ref #). Podrían estar relacionados también los mecanismos neuronal, hormonal, central y periférico46 (this is correct ref #).

 

Los medicamentos contra la ansiedad, como la benzodiazepina, están relacionados con la disfunción sexual, incluyendo  la disminución del deseo sexual47 (this is correct ref #). Los hipotéticos mecanismos de los efectos de estos agentes en la función sexual son la sedación del sistema nervioso central y la relajación muscular47 (this is correct ref #). Los agentes específicos contra la ansiedad que se han relacionado con una reducción del deseo sexual son la benzodiazepina, el alprazolam y el diazepam47 (this is corrected ref #).

Se han relacionado también algunos fármacos antihipertensivos con la disminución del deseo sexual37. Los efectos de los fármacos cardiovasculares en la función sexual se han estudiado de forma más detallada en los hombres que en las mujeres. En la actualidad, los datos de los efectos de los fármacos antihipertensivos en la DSF son limitados50 (51). Los fármacos adrenérgicos que estimulan el sistema nervioso central, como la metildopa, pueden disminuir la líbido disminuyendo la activación de los neurotransmisores centrales y de la norepinefrina 51 (this is correct ref #).

Además, algunos fármacos de uso común y el abuso de bebidas alcohólicas pueden afectar a la DSF. La cimetidina, por ejemplo, es un fármaco que se receta normalmente contra la acidez de estómago crónica. Este fármaco, dependiendo de la dosis, puede inducir a la disminución del deseo sexual, atribuible seguramente a la actividad antiandrogénica del mismo, a sus propiedades estrogénicas, a sus efectos sobre los ganglios y sobre función histamínica central54 (52).

 

Reducción de la lubricación vaginal.

Como hemos mencionado con anterioridad, la excitación sexual depende de la presencia de suficiente flujo sanguíneo en los órganos pelvianos y genitales. El consumo de antihistamínicos puede impedir la excitación sexual produciendo la sequedad de las membranas mucosas. Mientras que en una mujer en edad reproductora este efecto puede pasar desapercibido, en una mujer menopáusica con atrofia vagina puede resultar perjudicial23.

 

El abuso de alcohol deprime el sistema nervioso central y puede deteriorar la excitación sexual52, 53 (53, 54).

 

Disfunción orgásmica.

El retraso al alcanzar el orgasmo o la anorgasmia (incapacidad de llegar a él) son algunos de los efectos sexuales secundarios de los fármacos psicotrópicos (como por ejemplo los antidepresivos, los antipsicóticos y los medicamentos contra la ansiedad) en las mujeres46, 47, 48 (these are correct ref #). La ausencia o el retraso del orgasmo es el efecto sexual secundario que está más relacionado con los ISRS25. Los efectos negativos producidos por los SSRI están estrechamente relacionados con su dosis. Los ISRS pueden impedir el orgasmo inhibiendo los reflejos espinales57 (55). La tioridazina, un agente antipsicótico que se usa para tratar la esquizofrenia, inhibe la eyaculación en los hombres y el orgasmo en las mujeres. 46 (this is correct ref #) El alcohol, los calmantes y algunos medicamentos contra la hipertensión pueden también estar relacionados con la anorgasmia4, 51 (this is correct ref #). Como para otros agentes que pueden causar disfunción sexual, el mecanismo mediante el cual los medicamentos contra la hipertensión pueden interrumpir el orgasmo se ha estudiado en los hombres con más profundidad que en las mujeres.